Te visitaré
-La última vez que estuve aquí el agua nos llegaba hasta las rodillas
-La última vez que te vi, tú pelo era rosa
-Y en cambio el tuyo ahora llega hasta la cintura. Me gusta mucho el pequeño jardín que tienes aquí
-Es una huerta. Ayuda mucho que hace rato no llueve a cantaros, aunque parece que hoy caerá un poco de agua
-Já sí, eso parece
-Y dime ¿Por qué estás aquí?
-Necesito tu ayuda
-¿Con qué exactamente?
-Todo. Las cosas no están bien allá afuera
-Entiendo ¿tienes cigarrillos?
-Sí, toma
Aquella mujer de pelo largo y ojos brillantes tomó un cigarrillo en una mano y con la otra lo encendió sacando una pequeña llama de su dedo índice y mientras exhalaba una bocanada de humo dijo por fin:
-Está bien. Me haré cargo de todo. Prométeme que descansarás y comerás algo después de que me vaya.
-Lo haré
-No olvides atender mi huerta mientras no estoy
-No lo olvidaré
-¿Qué restricciones tendré mientras estoy afuera?
-Ninguna. Solo has que el dolor se detenga
-Claro. Por eso no te preocupes, haré que todo mejore mientras ocupas mi lugar aquí.
-Te lo agradezco Ana.
Ana la miró fijamente, sujeto sus manos y al estrecharlas le dijo con mucho énfasis:
-Una vez por semana vendré a visitarte. Todo estará bien Ana.
-Cree en mí.
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