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Para la Mayra Alejandra del 2023 y de años anteriores

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Algunos de ustedes sabrán que mantuve una amistad de 20 años con alguien (y eventualmente con amigos suyos por algún tiempo) a quien conocí cuando tenía 10 años y empezaba grado sexto en el colegio público donde cursé toda mi primaria y eventual bachillerato. La Mayra Alejandra de hace un par de décadas era muy insegura y traumada sobre las interacciones de colegio con sus compas de clase por años y años de bullying y comparaciones con Betty la fea por usar gafas (Honestamente, Betty se apropió de dos empresas so jokes on you!) así que cuando ésta persona me empezó a hablar y dar un poco de atención que no se limitaba a pedirme copia de la tarea de inglés y español, yo me apegué de manera poco saludable a ella. Los motivos por los que dejamos de hablar para mi están claros y siempre voy a estar segura de mi versión de las cosas; sin embargo y sin ahondar mucho en detalles repetitivos solo me resta decir que después de una amistad de tantos años en los que yo estaba rogando un vínculo y...

Tener 30. Ser coqueta y próspera

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Cumplí 30 años. Es un poco extraño para mí dado que por mucho tiempo solo pensé en que debería dejar de existir, siempre estaba triste o ideando cómo partir con San Pedro. No siempre tuve esos pensamientos; a pesar de la tristeza y la frustración que llevara conmigo, no quería morir. Después de cumplir 20 fue cuando esas ideas se afianzaron en mi mente: Deberías estar muerta, solo eres una carga para los demás, mereces todo lo malo que te pasa, las hamburguesas del Mcdonald's subieron de precio y es tú culpa, cosas por ése estilo. Hace 10 años cuando crucé a la veintena me encontraba viviendo en un refugio para mujeres maltratadas en el noreste de Londres y mis días se iban en llorar, repetir HIMYM, Scrubs y estirar el poco dinero que recibía por medio del <Job Seeker's Allowance> que honestamente solo alcanzaba para comprar galletas con sabor a queso y algo de champú. Recuerdo que las mujeres en el refugio me prepararon una pequeña cena de cumpleaños y los niños jugaron ...

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En octubre del 2014 me mudé del refugio porque conseguí trabajo y no estaba tan vulnerable como el resto de las mujeres que allí vivían. Volví a hablar con mis mejores amigos en Londres después de meses de evitarlos por miedo a que mi papá les siguiera acosando y con lo que me sobraba del trabajo compré muchas chucherías en una tienda friki llamada The Forbidden Planet; tuve también un par de citas que no llegaban a mucho, celebré la navidad y la pascua con mis compañeros del trabajo, la vida me sonreía y sin embargo en el Metro o en cualquier avenida me paralizaba el miedo si veía a un hombre en apariencia similar a mi papá. Fue allí que entendí que nunca me sentiría del todo a salvo en Londres o cualquier ciudad aledaña mientras la sombra de mi papá y su familia estuvieran presentes. Así que decidí regresar a Colombia donde mi mamá y abuelo me esperaban, con la ayuda de Jason y Raquel pude lograrlo ya que ellos compraron mi tiquete en temporada baja y dejaron que les pagara unos día...

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Para agosto del 2014 había cumplido 20 años y llevaba poco más de un mes viviendo en un refugio para mujeres maltratadas al sureste de Londres, sin trabajo puesto que mis empleadores de ése tiempo eran conocidos de mi papá o madrastra y economizando las estampillas del Salvation Army con las que podía reclamar galletas y enlatados; me la pasaba tardes enteras leyendo libros de fotografía o en una computadora de la biblioteca buscando páginas donde leer los capítulos recientes de algunos mangas como Naruto, Koe no Katachi y Love so Life. ¿Cómo llegué a ése lugar? Meses antes empecé a hablar con una funcionaria de la embajada colombiana porque yo siempre botaba mi cédula bien fuera embolatándola en cafés/bares o literal tirándola a la basura cuando me entregaban el duplicado y comprobaba que me veía horrenda en la foto. Total que cuando me echaron de la casa de la familia perfecta y empacaron mis cosas en diminutas chuspas de plástico una compañera del trabajo me dió posada por tres días...

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“Estoy muy decepcionado” fue lo que me dio cuando me interrogó y le respondí que quería regresar a mi casa en Colombia junto a mi mamá y abuelo, de éso le siguieron tres o cuatro días en los que nadie en esa casa me dirigía la palabra. El lunes 10 de junio del 2014 cuando volví de la universidad me esperaban mi papá y Monica en la mesa del comedor (junto a Reina, amiga de Monica que ahora vivía con nosotros porque su marido le molió la cara a golpes) para decirme que tenía alrededor de dos semanas para irme de su casa porque no toleraban mi presencia ni un minuto más y obviamente esperaron hasta cobrarme el dinero de la renta y las más de £200 que me hicieron gastar en el impuesto anual de la casa que alquilaban. —No entiendo por qué se quiere ir si aquí lo tiene todo —No soy feliz acá, no logro adaptarme al país <¿Por qué no le grité en ese momento que estaba harta de los golpes, las humillaciones y su abuso en contra mía? ¿Por qué me dio vergüenza a mi decirle sus verdades allí mi...

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El día que decidió limpiar mis senos con aceite de bebé y afeitar mi vulva con una máquina eléctrica mientras me repetía una y otra vez que solamente estaba haciendo lo que cualquier padre amoroso haría no se sintió como si fuera real. O sea yo estaba allí mientras me desvestía pero mi cuerpo no reaccionaba aún cuando agregaba que a los hombres no les gustaban los pelos allí abajo. Salió del baño mientras yo recogía el mierdero que dejó en el piso con mi vello púbico y trozos de papel higiénico untados de aceite; sentí que mi cabeza daba vueltas y las ganas de vomitar me arrancaban arcadas cada tantos segundos pero como pude salí al corredor solo para encontrarme con mi papá sosteniendo un dildo pequeño (que me confesó le pertenecía a Monica) y preguntándome si alguna vez había visto uno o si sabía cómo usarlo apropiadamente a lo que respondí que tenía planeado verme con una amiga en un bar y se me hacía muy tarde. Me obligó a abrazarlo y a darle un beso de despedida en la mejilla ante...

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Jhon Freddy era el tío  de mi hermana menor, amigo de mi papá y madrastra desde hace años y quién a veces intervenía por mi o me llevaba al trabajo por las noches en su carro. También le gustaba acariciarme los hombros o poner sus manos sobre mis muslos cuando no había nadie cerca. Mi madrastra odiaba que charláramos más allá de un saludo formal porque se acostaba con él y ésto era un secreto a voces calladas pues mi papá y Katherine (la esposa de Jhon Freddy) se hacían los huevones frente al asunto ya que la dinámica del grupo nunca podía ser perturbada. Recuerdo que un día mientras lavaba unos platos llegó él con mi hermana de la escuela, me saludó como de costumbre y cuando acabamos los temas superficiales me dijo con una voz muy seria " No quiero que te asustés o pienses mal pero hace unos días que tú papá estuvo en mi casa terminamos hablando sobre vos y dijo que lo que necesitabas era que te culiaran bien fuerte para que se te quitara tanta rebeldía y que no se comía ese cu...