Tener 30. Ser coqueta y próspera
Cumplí 30 años. Es un poco extraño para mí dado que por mucho tiempo solo pensé en que debería dejar de existir, siempre estaba triste o ideando cómo partir con San Pedro.
No siempre tuve esos pensamientos; a pesar de la tristeza y la frustración que llevara conmigo, no quería morir.
Después de cumplir 20 fue cuando esas ideas se afianzaron en mi mente: Deberías estar muerta, solo eres una carga para los demás, mereces todo lo malo que te pasa, las hamburguesas del Mcdonald's subieron de precio y es tú culpa, cosas por ése estilo.
Hace 10 años cuando crucé a la veintena me encontraba viviendo en un refugio para mujeres maltratadas en el noreste de Londres y mis días se iban en llorar, repetir HIMYM, Scrubs y estirar el poco dinero que recibía por medio del <Job Seeker's Allowance> que honestamente solo alcanzaba para comprar galletas con sabor a queso y algo de champú.
Recuerdo que las mujeres en el refugio me prepararon una pequeña cena de cumpleaños y los niños jugaron badminton antes del anochecer... a pesar de todo sé que todos ellos hacían lo posible por animarme y se apiadaban de ésa chica que estaba cumpliendo 20 años en un lugar así.
[ésta es la única foto que tengo de mi cumpleaños número 20, lo más cercano a una sonrisa que lograron captar fue mi mueca mientras comía helado con fruta]
Ése día fumé media cajetilla de cigarrillos pero de los que tienes que armar porque los normales eran muy caros y como dije antes, no me alcanzaba el dinero para nada.
Al finalizar el día me senté en mi cama a pensar si entonces mis veintes serían así: Con carencias económicas y una tristeza que parecía no ceder y que por muchos años creí que era lo único que tendría.
Después de 10 años y aunque muchos de mis planes (los buenos y los malos) no resultaron tal cómo yo lo esperaba, me alegra comprobar que sigo en éste mundo.
Nunca imaginé llegar a los 30 años, tener un trabajo que me da lo suficiente para ser participe de ésta realidad capitalista, comer más saludable, intentar dejar el cigarrillo y estar rodeada de personas maravillosas que incluso en la distancia me brindan todo su cariño y cuidados.
Y es que si lo pienso con detenimiento, de haber logrado mi cometido de acabar con mi suscripción de vida no habría acumulado todas esas experiencias que ahora me hacen ser quién soy hoy en día.
No habría vivido lo suficiente como para ver la tercera temporada de Kimi ni Todoke animada. No habría conocido a los amigos que tengo ahora. No habría regresado al lado de mi mamá. No habría estado presente esos últimos meses junto a mi abuelo antes de que lo mataran y se llevaran parte de mí con él. No habría logrado quitarme el apellido paterno y hacer que las iniciales de mi nombre se vieran más aesterik. No habría adoptado a Bruno. No habría obtenido un diagnóstico para mis problemas mentales y consecuentemente tampoco habría aprendido que en ésta vida lo único que no tiene solución es la muerte y capaz la tristeza que cargaba y alimentaba me habría hundido.
Hoy tengo 30 años y soy mucho más feliz que hace 10 años.
Sí, mi vida está lejos de ser perfecta pero sigo viva y estoy presente para poder ver y experimentar todas las cosas buenas y malas que lleguen con la seguridad de que aunque las cosas se pongan feas, todo en ésta vida tiene solución así esa no sea exactamente la solución que esperamos.
Y si pudiera decirle algo a la Mayra Alejandra de hace 10 años sería que va a llorar mucho y la va a embarrar muchísimas veces más pero que a pesar de todo las cosas valen la pena y más ahora que tenemos 30, somos coquetas y prósperas.
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